6:30
Casi amanece, abro mis ojos y aun puedo sentir el sabor del vodka en mi boca, las sabanas están aun tibias y ella ya no está.
Los recuerdos son difusos aun, me levanto y salgo a la terraza aun se puede distinguir el mar de luces que cubre la ciudad mientras el frio se roba el calor de mi cuerpo, miro hacia atrás y veo el reloj en la pared faltan solo unos segundos ya casi son las 6:30.
La ciudad me observa y los rayos del sol comienzan poco a poco a colarse entre los rascacielos ya es el momento, son las 6:30 mi espalda desnuda se rompe y de ella nacen un par alas manchadas con mi sangre, ya es tiempo salto desde el doceavo piso para descubrir si puedo volar.
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