jueves 12 de marzo de 2009

6:30.

Aun no amanece y decido partir sobre las sabanas tibias queda el junto a un montón de promesas rotas, cubro mi piel desnuda mientras miro la ciudad tan apacible, tan aterradora, tan mía.
Camino por la habitación aun un poco mareada despidiéndome en silencio mientras el duerme, quizás pudimos evitarlo todo pero hoy es muy tarde. falta muy poco para que salga el sol y debo marchar.
El elevador parece más lento que de costumbre con cada piso un recuerdo, con cada recuerdo una lagrima, con cada lagrima el vacio.
La mañana es más fría que de costumbre, camino rápidamente tratando de no mirar atrás pero no puedo evitarlo. miro mi reloj son las 6:30 y en su vidrio se refleja el sol , miro una vez más hacia atrás buscando nuestra habitación y lo veo saltar, el tiempo se detiene y estallo en llanto por que justo antes de caer al suelo abrió sus alas y pudo volar.

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